El Mercado Castellano de Fuentes de Nava, un éxito de Mercado Castellano de Fuentes de Nava público y participación

El casco histórico de Fuentes de Nava se convirtió ayer en un auténtico mercado castellano a la vieja usanza. Los vecinos, ataviados con las ropas propias de la época pusieron la nota de color y animaron la jornada. Sin duda, se trata de uno de los eventos más participativos de la provincia, pues son los propios vecinos los que adornan las fachadas y balconadas del casco viejo, al tiempo que muestran al público aperos de labranza y utensilios que bien podrían estar en un museo etnográfico.

De hecho, un vecino mostraba a los turistas su amplia colección, la cual habilitó en unas dependencias de su propiedad.

Y es que el mercado de Fuentes de Nava es de los pocos de estilo castellano que se celebran en nuestra geografía provincial, rescatando del tiempo una forma de vida propia de los años 40 y 50 del pasado siglo.

Un ambiente conseguido que transmitía a los turistas y visitantes el sabor de los oficios de la tierra, sea el caso de la agricultura y la ganadería, mientras que los más de 30 puestos artesanos captaban la atención de los viandantes. Y es que la jornada dominical ofrecía, a través de los puestos diseminados por la Plaza Calvo Sotelo y aledaños, desde limonada hasta miel. Todo estaba a la venta y no faltaban los productos típicos de la comarca, como la cecina de Villarramiel, el paté de Villamartín, la morcilla de Villada, los quesos de Villerías o los singulares dulces de la localidad entre otros muchos.

La venta en carro fue otra de las iniciativas visibles, aunque también se podían adquirir melones, giganteas, flores secas, instrumentos musicales, abalorios, cuadros con imágenes castellanas y terracampinas, colgantes y todo aquello que en su día fue susceptible de estar presente en un mercado tradicional. Por haber hubo hasta carros y carruajes de los de antes y otros personajes singulares que fueron animando el día con su ánimo y buen hacer. Todo ello acompañado por un calor que no llegó a ser de justicia, pero que se dejó sentir con fuerza. Algo que animaba a disfrutar de la sombra, de los pinchos y de los refrescos, pues hay que destacar el buen ambiente que había en los establecimientos hosteleros de la localidad.

La calle fue un lugar de encuentro y de conversación y la dulzaina fue el sonido más genérico, como no podía ser de otra manera. Al mismo tiempo, el ayuntamiento, en colaboración con las asociaciones locales, había dispuesto varias exposiciones para redondear el programa de festejos, por lo que puede decirse que hubo de todo y para todos los gustos.

En Fuentes de Nava se respiraba castellanía por los cuatro costados y el mercado sirvió, como se pretendía, de disculpa para potenciar su patrimonio histórico artístico, pues muchos fueron los que aprovecharon para conocer los encantos de las iglesias del lugar, el Centro de Visitantes de la Laguna de la Nava, el Canal de Castilla, sus calles y plazoletas y otros rincones genuinos del pueblo.

En definitiva, una jornada exitosa que culminó con malabares y juegos de fuego, un broche de oro para un mercado que cumplió su sexta edición y que ya se ha convertido en un clásico de las actividades culturales que se desarrollan en Fuentes de Nava durante el verano. Y el público sigue respondiendo de forma masiva, lo cual tiene mucho merito, sobre todo en un fin de semana en el que la provincia ha estado plagada de fiestas y ferias.