Torremormojón es un punto
en el que Tierra de Campos se torna de barros y tapiales. Nada más llamativo. En un alto, en el
pico desgastado del testigo de Torozos, montes de casa, su
castillo. Una atalaya natural para divisar parajes únicos, anclados en
los tiempos de gloria. Los restos interiores son de estilo gótico y su primitiva torre
dio nombre a la cima y al pueblo. Fue reformado en el siglo XV por Don Pedro López de
Ayala, siendo declarado Monumento Nacional en el año 1968.
La historia
reciente del Castillo de Torremormojón
habla de paredes destruidas para dar cobijo a los adobes maltrechos y a un palomar que se
convirtió en sede de palomas y zuritas, mientras que las piedras fueron utilizadas para
construir los alcantarillados de la carretera limítrofe.situación que no impide que los
aventureros intrépidos puedan saborear parte de su primitivo encanto sobre todo en los
subterráneos de su interior, un lugar que rezuma mágia y misterio, con pequeños huecos
y ventanales por los que se cuelan hilos de luz.
Un escenario que se completa con un cerco de pinos y la inevitable presencia de
cárcavas que confieren una estampa singular al entorno.
Sin embargo, es su iglesia un referente
obligado. Nuestra Señora del Castillo con su torre de seis cuerpos de
románico tardio es una belleza única en la provincia y no lo es menos lo recogido de
puertas para adentro, con el extraordinario retablo mayor ,
plateresco y atribuido a Juan de Valmaseda.
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