Etapas: conviene distribuir las etapas y
establecer un número aproximado de kilómetros a recorrer cada día. Una media asequible
sería sobre 25 kilómetros, aunque puede variarse esa distancia teniendo en cuenta la
posibilidad de alojamiento. Es aconsejable programar menos kilómetros los primeros días.
Calzado: botas flexibles ligeras para
andar por caminos; en carretera sirven zapatillas de deporte con buena suela.
Comidas: Es conveniente hacer su propia
organización: llevarla en la mochila o detenerse en algún restaurante. Desayunar bien,
comer cosas ligeras mientras se camina, ricas en glucosa pues aligera los músculos.
Material:
Mochila, mejor si es con armadura interior y bolsillos laterales; eliminar lo que no sea
imprescindible. El contenido estará ordenado y bien distribuido. El saco de dormir es
imprescindible para usarlo en refugios de peregrinos. También se aconseja llevar
alfombrilla. Si no se lleva tienda de campaña habrá que buscar refugio donde alojarse.
Pero los atributos o prendas propios de la peregrinación son los que siguen:
* Un bastón o bordón,
ayudará a caminar.
* Sombrero, sobre todo en
verano.
* La esclavina para protegerse
del frío y el agua.
* La calabaza, para el agua.
* El morral, para la comida.
Aunque no se necesita una gran preparación física conviene caminar varios días antes
de salir.