
La Leal y Fiel Villa de Alar del Rey,
cuna del nacimiento del Canal de Castilla, los días 13, 14 y 15 de agosto, celebra la Fiesta Palentina de las Piraguas, declarada de interés turístico
Nacional.
Mientras Burgos asoma desde La Rebolleda amenazando la vega del
Monegro y aproximándose tanto a Mave población como a la iglesia de Santa María la
Real, el Pisuerga alcanza en plena pubertad su momento de mayor
belleza porque es, sobre todo, la belleza de un río joven, nervioso de
horizontes, de fuerza incontenible y de latidos salvajes.
Quema su infancia por Areños, correteando entre
sierras adolescentes empapadas de pantanos naturales: Requejada, Ruesga, Camporredondo,
Aguilar. Arrastra una vejez prematura al paso por Valladolid. Muere
sosegadamente, al canto de maitines, una legua más abajo, envuelto como sudario en el
silencio de cartuja de Aniago.
| Pero dónde luce en todo su vigor un
pisuerga juvenil y osado, arrollador y bravo, necesitado de altas rocas a la
manera de paredes para frenar su orgullo, es desde Olleros hasta Alar,
tal vez, antes. En Villaescusa de las Torres cuando, nutriéndose de las aguas del
deshielo, el riachuelo Lucio se confunde con él, aumentando su caudal. ¡ Qué
hermosa singladura la que se inicia en el puente de Olleros!... |

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Las choperas, a veces abiertas, en ocasiones hurañas, adornan
con hojas anchas, casi palmadas, el alegre discurrir de ese caudal despreocupado que, sin
embargo, abre un ojo de admiración frente al claustro románico-ojival de Santa
María de Mave. Luego, casi invisible desde la carretera el paso por Puebla
de San Vicente, recupera su velocidad arrastrando rabiones, saltando
presas, una, dos, tres... hasta cinco y jugando al escondite con los álamos en cañadas y
menadros.
Hasta el puente de Nogales de madera medieval,
donde todo recuerda momentos de épocas ancladas, quizás, en un pasado de azores y
cetreros, romances y caballos, historias y leyendas, caprichos reales y picarescas
condales, granos de trigo en progresión geométrica sobre un tablero de ajedrez hasta
ganar, nada menos, Castilla... Viejo puente de madera bajo el que cruza, el
Pisuerga de ayer y de hoy. El Pisuerga también del mañana. El eterno, el de
siempre. Que continúa travieso su caminata hacia el sur encarándose con la bulliciosa
presa de la fábrica del Campo por el túnel de la muerte, que en piragua se sortea con no
poca dificultad por el fondo del rio. Y así, de izquierda a derecha marchando y viniendo
borracho de paisajes, hasta el Puente de Las Monjas, hasta Alar del Rey de quien se
comprende su vocación marinera solo, solo, por ver día y noche, hora tras hora, este
navio de especiales singladuras que aquí el el Pisuerga
Y se comprende que en un momento inspirado Pablo, Elías,
Cecilio, Losé Luis y Guillermo, Arturo e Ignacio, quisieran organizar un Descenso
de canoa y Kayac siquiera para que otros ojos, otros espíritus inquietos
descubrieran entre palada y palada, a ritmo de corazón generoso, tanta y tanta belleza
como el río va provocando a fuerza de hacer camino fluvial |